La agricultura ha sido históricamente uno de los pilares de la economía costarricense y continúa siendo fundamental para la seguridad alimentaria, el empleo rural y las exportaciones. En un país con condiciones tropicales como Costa Rica —donde la presión de plagas, enfermedades y malezas es constante durante todo el año— el acceso a herramientas fitosanitarias eficaces sigue siendo un elemento indispensable para garantizar la productividad y la calidad de los cultivos.
En este contexto, el debate sobre el uso de agroquímicos debe abordarse con rigor técnico y visión integral. Desde la perspectiva de la industria agrícola, uno de los componentes que merece mayor atención es el papel estratégico que desempeñan los agroquímicos genéricos en la sostenibilidad económica del sector.
¿Qué son los agroquímicos genéricos?
Los agroquímicos genéricos son productos formulados a partir de ingredientes activos cuyo período de protección de patente ha expirado. Su comercialización está permitida siempre que cumplan con los requisitos técnicos, científicos y regulatorios establecidos por las autoridades competentes.
Es importante subrayar que “genérico” no significa menor calidad. Cuando estos productos han sido debidamente evaluados, registrados y utilizados conforme a las recomendaciones técnicas, ofrecen niveles de eficacia equivalentes a los productos de marca, contribuyendo a una mayor competencia en el mercado.
Competitividad y acceso para los productores
Uno de los principales aportes de los agroquímicos genéricos es la reducción de los costos de producción. En un entorno donde los insumos agrícolas son cada vez más costosos, la existencia de alternativas más accesibles resulta especialmente relevante para pequeños y medianos productores.
La industria sostiene que, sin la oferta de genéricos, muchos agricultores verían limitada su capacidad para proteger adecuadamente sus cultivos, lo que podría traducirse en menores rendimientos, mayores pérdidas y una reducción de la competitividad frente a otros países productores de la región.
Regulación basada en ciencia
Desde el punto de vista regulatorio, resulta fundamental que Costa Rica cuente con un sistema de registro de agroquímicos ágil, transparente y basado en criterios científicos. Un marco regulatorio equilibrado permite renovar el portafolio de productos disponibles, facilita el acceso a formulaciones modernas y reduce el riesgo de uso de productos ilegales o no registrados.
Retrasos excesivos en los procesos de registro, así como obstáculos a nivel legal, afectan de manera desproporcionada a los productos genéricos, limitando la competencia y reduciendo las opciones técnicas disponibles para los agricultores.
Uso responsable y capacitación
La industria reconoce que el impacto de los agroquímicos depende en gran medida de su uso responsable. Por ello, fabricantes y distribuidores —incluidos los de productos genéricos— promueven programas de capacitación en buenas prácticas agrícolas, manejo integrado de plagas, dosificación adecuada y uso de equipos de protección personal.
Abordar los desafíos asociados a los agroquímicos únicamente desde la prohibición de moléculas resulta insuficiente. Se requiere un enfoque integral que combine educación, fiscalización efectiva y corresponsabilidad entre productores, autoridades y sector privado.
Mirada hacia el futuro
Costa Rica enfrenta presiones crecientes para reducir el impacto ambiental de la agricultura y responder a una demanda cada vez mayor de productos sostenibles y trazables. En este proceso, los agroquímicos genéricos continúan siendo herramientas relevantes de transición, al permitir mantener la productividad mientras se incorporan nuevas tecnologías, prácticas agroecológicas y soluciones de menor impacto.
El futuro del sector agrícola costarricense dependerá de la capacidad de articular políticas públicas que permitan el registro ágil, fomenten la innovación, garanticen el acceso a insumos esenciales y promuevan la sostenibilidad económica, social y ambiental.
Desde la perspectiva de la industria, los agroquímicos genéricos cumplen un papel estratégico en el sistema agrícola nacional. Facilitan el acceso a soluciones fitosanitarias eficaces y económicamente viables, fortalecen la competitividad del sector y contribuyen a la seguridad alimentaria y al empleo rural. Su adecuada regulación y uso responsable son claves para avanzar hacia una agricultura más sostenible, sin comprometer la productividad ni la viabilidad económica de los productores. Es por ello, que solicitamos al gobierno de turno, agilizar el tema del registro de agroinsumos genéricos realizando los cambios reglamentarios que correspondan.
