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¡Devuélvame la laptop!

La tecnología hoy nos permite llevar la oficina completa en una laptop o incluso en un teléfono celular. Al utilizar equipo liviano, diseñado para transportarse de un lugar a otro, se facilitó además trabajar desde la casa, durante los viajes o en condiciones que eran imposibles cuando dependíamos de equipos que requerían un monitor y una torre de CPU que nos limitaban a laborar solo en la oficina.

Tanto para los trabajadores que tienen el beneficio del teletrabajo, como para aquellos que se llevan la computadora a casa para terminar temas urgentes y pendientes; moverse de un ambiente a otro con su laptop es parte de su cotidianeidad.

“Su laptop”, es una forma de decir las cosas, porque, en realidad, es la computadora de la empresa que le ha sido asignada por la empresa para sus labores. Precisamente por eso existen políticas respecto al uso de estas herramientas de trabajo, las obligaciones de cuidado y las responsabilidades en caso de pérdida, robo o daño, así como en aquellos casos en que el equipo se pierde por negligencia del usuario.

Es lógico que al terminar la relación laboral, por cualquier motivo, el trabajador devuelva el equipo que le había sido asignado, principalmente porque no es suyo y lo ajeno se devuelve. Pero, excepcionalmente, se ven casos muy llamativos:

  • El que alega que por motivos de ansiedad no puede trasladarse hasta la oficina, para evadir el despido.
  • El que pide entregarle el equipo a un compañero que además es vecino, para ahorrarse la manejada y la presa.
  • El que se hace el desentendido y simplemente no contesta las solicitudes de devolución.
  • El que argumenta que, si tiene la computadora, es por culpa de la empresa, porque lo despidieron y que no tiene porqué entregarla dentro del plazo o las condiciones que fije la empresa.
  • El que impone condiciones: quiere entregarla donde él diga, a quien él diga y que además le hagan una constancia donde se incluya el texto que él quiere sobre el estado de la devolución.
  • El que pide que se envíe un mensajero, todo pagado por la empresa, a recoger el equipo.
  • El que entrega un cacharro que ya no sirve para nada.

Usualmente las empresas reaccionan con sorpresa ante estas exigencias y pasan semanas entre la fecha de terminación y la recuperación del equipo, negociando, rogando y preguntándose qué hacer en caso que no se recupere.

Nuestra recomendación es más pragmática: se le informa al trabajador de que tiene tal plazo para devolver la computadora y si no lo hace, pues se interpone una denuncia penal por retención indebida. Esa opción implica gastos legales e inversión de tiempo. La otra posibilidad es asumir la pérdida. De por sí, ya el trabajador no tiene acceso a los sistemas o información de la empresa y el valor del hardware rara vez compensa los gastos legales de recuperación.