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Más allá de Carmen Lyra: sobre el lado político de María Isabel Carvajal

El 15 de enero de 1887 nació una de las figuras más importantes e influyentes de la historia de Costa Rica. María Isabel Carvajal, popularmente conocida como Carmen Lyra, fue escritora, maestra y una mujer dedicada a la lucha social y a la militancia. Desde su profesión, impulsó a las y los jóvenes a cuestionar y rebelarse contra una dictadura que sometía, perseguía, torturaba y asesinaba a quienes contradijeran al dictador.

Aunque Carmen Lyra es ampliamente conocida, poco se sabe de María Isabel Carvajal como mujer militante, fundadora del Partido Comunista de Costa Rica, hoy Partido Vanguardia Popular. Desde la escuela nos hablan de Carmen Lyra como la escritora del clásico “Cuentos de mi Tía Panchita”, sin embargo, su historia política rara vez forma parte de la educación formal.

Por ello, mi objetivo con este texto es cambiar el enfoque tradicional y reivindicar a María Isabel Carvajal: mujer, maestra y militante comunista. Traer de vuelta a la mujer que pronunció tal discurso contra la dictadura de los hermanos Tinoco, que impulsó la marcha de quienes protestaban, entre ellos estudiantes y maestras, hacia el edificio del periódico La Información –afín a la dictadura– y seguidamente, tomado e incendiado.

Este evento histórico es de las primeras muestras de quién sería María Isabel en el campo político y en la lucha social. Su capacidad para lograr liderar a una multitud enardecida, y sobre todo, a estudiantes de colegio, hacia un acto revolucionario, es simplemente de admirar. María Isabel encarna el liderazgo femenino en la lucha social que, incluso en la actualidad, las mujeres resentimos su carencia.

Sin embargo, su trayectoria no se limita a este suceso. Desde su profesión como maestra, formó académicamente a mentes jóvenes a partir de una pedagogía liberadora, basada en el cuestionamiento constante y la resistencia frente a cualquier forma de autoritarismo que vulnerara sus derechos. Ella representa un modelo de coherencia entre pensamiento y acción, pues no se limitó solo a escribir, sino que participó activamente en la lucha social y espacios de discusión política.

Su militancia se consolidó con su adhesión al pensamiento socialista, siendo una de las fundadoras del Partido Comunista de Costa Rica, evidenciando su compromiso con la lucha política organizada y la defensa de los sectores más oprimidos. María Isabel rompió con los moldes tradicionales asignados a las mujeres de su época, desafiando al orden patriarcal, ocupando espacios públicos de debate político y convirtiéndose en un referente para jóvenes mujeres que buscaban una participación activa en la vida social y política.

Y es justamente ese referente el que debemos tener siempre en cuenta, sobre todo nosotras las mujeres, independientemente de nuestro nivel de militancia. Porque el ejemplo de emancipación y cuestionamiento a moldes sociales que nos dio María Isabel no se limita al campo político, únicamente. Se debe ver traducido también en acción social, en la inserción activa de nosotras las mujeres en cada uno de los espacios de la sociedad, los cuales durante siglos han sido exclusivos de los hombres.

Soy consciente de que el activismo y la participación política se ha enfriado en los últimos años, sobre todo por parte de la juventud. Y ese hecho suele desmotivarnos a la hora de luchar por lo que nos corresponde, por nuestros espacios y nuestros derechos. Inclusive, con el paso de los años y con la progresiva desmotivación de la lucha social, nos hemos convertido en seres cada vez más individualistas, o como prefiero llamarle más directamente, egoístas.

“Es que si no me afecta a mí, ¿yo para qué me meto?”, “no sé, yo mejor no me meto en eso, igual ni me afecta”, “yo no opino, prefiero mantenerme neutral”. ¿Desde cuándo hemos permitido que el egoísmo nos nuble la conciencia social, y nos mantenga alejados de las causas que afectan a nuestros iguales? ¿Por qué estamos tan seguros de que, si no nos afecta hoy, no nos afectará nunca? ¿Qué nos asegura que eventualmente no nos veremos perjudicados, igual o en peor medida?

Que eso no nos siga desmotivando, no es culpa nuestra. Es como el modelo capitalista nos ha educado con el fin de que no veamos más allá de lo que nos está dañando, y de sentirnos no tanto más afortunados, sino más merecedores de tener menos problemas que quien está pasando peor que nosotros. Sin empatizar, solo sintiéndonos superiores, provocando que el comportamiento generalizado sea de resolver únicamente nuestros problemas, sin importarnos los demás.

El pensamiento y accionar de María Isabel, personalmente, me enseñó lo contrario. Ella me enseñó que las desigualdades sociales nos afecta a toda la clase obrera, no por igual, pero sí que estamos debajo de la misma bota. Durante su participación en la protesta contra la dictadura de los hermanos Tinoco, no dudó en pronunciar su discurso, ni en seguir adelante hasta la toma y quema del edificio del periódico pro dictadura. Cuando le dieron una beca para estudiar en Europa, regresó con lo aprendido y decidió aplicarlo en un proyecto pedagógico innovador: la Escuela Maternal Montessoriana.

Y, a pesar de haber sido destituida de su propia escuela por sus opiniones políticas, no dudó en seguir adelante. Nunca se ocultó, nunca dudó, ni mucho menos acopló su pensamiento al hegemónico, al que dominaba a la sociedad costarricense en esa época. Dedicó su vida no solo a la escritura, a la pedagogía, sino también a la lucha social y política, y ese es el ejemplo que me llevo de María Isabel, y que deseo que la juventud tenga siempre en cuenta.

Con esto, quiero concluir que la figura de María Isabel Carvajal no se limita a su seudónimo, ni a sus obras literarias enfocadas en el entretenimiento infantil. Ella siempre fue más que Carmen Lyra, y la idiosincrasia costarricense, lamentablemente se ha encargado de ocultar el lado político de ella. Por eso traigo aquí a María Isabel Carvajal, figura clave en el liderazgo político femenino y joven, y voz femenina del socialismo costarricense desde su cuna.