La Tercera República: un cambio “profundo e irreversible”
— Este domingo (casi) el 70% del padrón electoral costarricense acudió a las urnas y envió un mensaje claro, contundente e irrefutable: Laura Fernández Delgado fue electa presidenta de Costa Rica en primera ronda, superando sobrada el 40% (48.33% para el corte #10) sumando más de 1.000.000 de votos (1.156.735 al noveno corte).
— Si bien ese logro es el más notorio y llamativo, la victoria más importante de la candidata del oficialismo llegó en la elección legislativa, donde el Partido Pueblo Soberano se aseguraría 31 curules, lo que le garantiza a la agrupación el control total de la agenda legislativa y la facilidad para votar con mayoría absoluta todos los proyectos de ley que la presidenta presente al congreso.
— Para poner las cosas en su adecuada dimensión es prudente recordar que Chaves resultó electo con una bancada de 10 diputados, Alvarado con 10, Solís con 13 e incluso Chinchilla (quien también ganó cómodamente en primera ronda) con 24. Es más, para encontrar un Ejecutivo con semejante rango de maniobra en el Legislativo hay que retroceder el tiempo hasta 1982, cuando Monge logró acompañar su holgada victoria (tras la crisis financiera en el gobierno de Carazo) con 33 curules.
— En dos platos: no solo no podrá la futura presidenta decir que “no la dejan gobernar” (la muletilla de Chaves) sino que ya tiene en sus manos un cheque en blanco para presidir ya no solo con viento y marea a favor, sino con un motor fuera de borda de 800 caballos de fuerza, suficiente para cruzar el período completo sin tener que remar ni una sola vez.
— Consciente del poder que le otorgó el país Fernández anunció ayer “el final de la Segunda República” y adelantó el nacimiento de la tercera, a partir de la cual aplicará, según dijo, un cambio “profundo e irreversible” a Costa Rica. Antes de pronunciar su emotivo discurso de victoria, fue felicitada por el presidente Chaves, quien en videollamada le dijo:
Pronto, con su permiso, coordinaremos con los equipos para hacer un anuncio de cómo vamos a trabajar juntos y espero que sea de una manera sin precedente en la historia del país”.
— En fin, ya abordaremos más a fondo los primeros pronunciamientos de la presidenta electa. Por lo pronto, a la luz de los resultados y amén de reflexiones adicionales que sumaremos más adelante hay algunos elementos que saltan a la vista “en caliente” y es prudente acotar.
— Primero: si bien el chavismo barrió no alcanzó los famosos “40 diputados” que pidió al país y debe tener entonces la madurez política para aceptar y entender lo que eso implica. Sí, Costa Rica les dio mayoría absoluta y con eso basta y sobra para hacer y deshacer pero no les dio mayoría calificada así que también supo mantener a bordo el freno de mano.
— En esa decisión hay sabiduría. Pueblo Soberano debe entonces respetar lo que también es voluntad popular. Ayer doña Laura dijo que piensa gobernar para todos, eso implica entonces entender y reconocer que la mitad del país no votó por ella y que si bien se le ha dado un espaldarazo para que encamine los cambios que quiere encaminar no se le confió un cuarto de dinamita para que lo haga a la fuerza.
— Tomo aquí prestadas las palabras de doña Laura Chinchilla:
Los resultados electorales se respetan y, dada la solidez de nuestro sistema, son indiscutibles. Hay una clara ganadora y confiamos en que gobierne escuchando las voces de todos y todas”.
— Segundo: la oposición legislativa enfrentará un reto inédito: trabajar con responsabilidad sí o sí. En otras palabras: tendrán que eliminar por completo de su manual operativo todas las artimañas rastreras y de poca altura que nos legó el actual congreso. Han sido claramente convocados a activar un genuino norte patriótico y a olvidarse de perder el tiempo en campaña electoral perpetua y por supuesto de participar de cualquier manera de la cultura de la polarización.
— Es un desafío histórico y tienen tres meses enteros para prepararse: el pueblo no tolerará charlatanerías. Pueden y deben ser mejores que quienes les anteceden (de todos modos la barra está muy baja). Sobra decir que este medio fiscalizará su trabajo con la misma intensidad que lo hemos hecho siempre y seguiremos llamando a las cosas por su nombre. Naturalmente exactamente lo mismo aplica al oficialismo.
— Tercero: El PLN se debería de dar con una roca por el pecho pues le debe más a Ramos de lo que jamás será capaz de aceptar. El electorado premió al candidato, no al partido, que de haber presentado a cualquier otra de las figuras que consideró se habría visto peleando por subsistir. La gesta de don Álvaro despedazando el techo que le habían colocado todas las encuestas es realmente notable y habla de lo mucho que lo benefició el tramo final, cuando se mostró más humano y accesible que nunca. Nadie cuestionaba su capacidad, su conocimiento, o su decencia pero el electorado no había conocido su faceta como persona: es un hombre bien intencionado que inspira confianza.
— Cuarto: el Frente Amplio del mismo modo puede agradecerle a su bancada y a su candidato (que también es diputado) por un trabajo coherente y valiente. Como resultado se consolidaron como la tercera fuerza del país, con los datos preliminares, aumentaron su representación en la Asamblea Legislativa y demostraron que tienen una base firme, sobre todo en el votante joven. Ariel Robles tuvo además la capacidad de presentar un agradecido contrapeso a la agresividad que caracterizó a esta campaña a partir de un discurso elocuente y auténtico que sembró esperanza en un segmento de la población que mucho lo necesitaba.
— Quinto: Juan Carlos Hidalgo hizo una campaña de altura y fue demasiado candidato para tan poco partido. Al igual que Ramos tuvo que enfrentar sabotaje y serrucho interno y a pesar de eso se condujo con dignidad y altura, defendiendo con claridad e incuestionable inteligencia sus ideas. Sin embargo, los resultados fueron lapidarios: de milagro el PUSC se salvó de desaparecer por completo de la Asamblea Legislativa. Tiene la suerte, eso sí, de haber logrado acomodar una diputada (Abril Gordienko) que, me atrevo a decir, limpiará por sí sola la deteriorada imagen que le dejaron al partido algunas de las figuras que hoy día ocupan un curul en el congreso.
— Sexto: Los grandes perdedores fueron el PLP y Nueva República. Impensable: hasta al PAC (en modo Coalición Agenda Ciudadana) le fue mejor y logró resucitar colocando al menos una diputación en la Asamblea. La responsabilidad que cae ahora sobre los hombros de doña Claudia Dobles es de primer orden. Mientras tanto, Fabricio Alvarado recibió ayer un mensaje irrefutable de la ciudadanía: hasta aquí llegó su cruzada. Lo del PLP, por más que Eli Feinzaig intentó sacar adelante una campaña durísima (marcada por una dolorosa tragedia) era inevitable a la luz del desastre legislativo que caracterizó el periplo naranja por Cuesta de Moras.
— Sétimo: Una vez más y para sorpresa de nadie impecable trabajo del Tribunal Supremo de Elecciones. El país entero debe de tener presente (siempre) el invaluable aporte de todos los ciudadanos que colaboran para que nuestras elecciones sigan siendo un referente global. Valga el aplauso también para doña Eugenia Zamora, quien compartió un discurso sobrio, responsable, demócrata y a la altura de las circunstancias. Compartió con el país el mensaje correcto: respeto a la voluntad popular, respeto al disenso, ¡casa común!
— ¿Qué sigue entonces? Pues eso: trabajar juntos por esa casa común. A) No insultar a quien votó diferente B) Hacer un genuino esfuerzo (desde todas las aceras) por entenderle. C) Tender puentes, ¡no quemarlos! Ya lo he dicho antes: estamos mucho más cerca, todos y todas, de lo que imaginamos. Hoy mismo hay que arrancar la jornada teniendo eso claro y avanzando cada quien, fiel a sus valores y principios, entendiendo que jamás nunca, para dar un paso al frente, es necesario pasarle por encima a alguien.
— Costa Rica es un país extraordinario con un potencial indescriptible. Que siga siéndolo y que alcance la mejor de sus versiones no solo depende de a quién sentemos en la presidencia o en la Asamblea, depende de todos nosotros. Atentos, vigilantes, críticos, participativos. No les pido que sostengan indefinidamente la efervescencia propia de las elecciones pero sí que se tomen un ratito el día de hoy para recordar que todo, todo, todo, es político. Y que si queremos soñar con una Costa Rica grande no podemos desentendernos del actuar de quienes toman decisiones a nuestro nombre. La apatía no resuelve nada, la resignación menos. Activemos, ahora mismo, el genuino deseo de aportarle al país, cada quien, con lo que tenga a mano, con lo que pueda, desde su trinchera, pensando siempre en el bienestar común y actuando cada día desde el respeto, la empatía y la conciencia activa de que la democracia se ejerce, no se delega.
