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Afilar la sierra

Estas son cinco recomendaciones para aumentar la eficacia de nuestra acción:

Iniciativa: estar conectado con la propia chispa emprendedora significa recogerle el objeto que se le cayó a la persona cercana antes de que ella se agache. Ese resorte es natural en todos los seres humanos. Hay quienes lo desarrollan más que otros. Si lo desarrollamos, tendremos ventaja respecto a quien no lo ha desarrollado.

Capacidad de gestionar: significa hacer que las cosas pasen. Suena obvio, pero quienes pasamos por la adolescencia recordaremos algún episodio en el que nuestra mente ejecutó a la perfección un proyecto completo de principio a fin sin obstáculos ni interferencias, sólo para darnos cuenta al cabo de unos minutos de que no nos movimos del sillón mientras teníamos aquella fantasía mental. Hacer que las cosas pasen no necesariamente es difícil. Pero requiere mucho más trabajo del que requiere quedarse sentado en el sillón.

Ideación: es la capacidad de generar ideas. En otras palabras, la capacidad de hilvanar ideas que capta nuestra mente y que conectamos unas con otras para producir híbridos novedosos. Requiere creatividad, que es una destreza que puede desarrollarse a través de cualquier ejercicio artístico que conecte nuestras emociones con la versión más auténtica de nosotros mismos. No hay que ser un maestro de las artes para tomar un lápiz y escribir en silencio durante 10 minutos lo primero que nos viene a la mente. Ese es un acto creativo puro y por excelencia.

Decía Einstein que los años de escolaridad más importantes de su vida fueron los años de preescolar que estudió en Suiza pues fue ahí donde le enseñaron a estimular su imaginación. Esto le permitió, unas décadas en el futuro, imaginarse viajando a la velocidad de la luz y configurar esa experiencia visual en una fórmula matemática que cambió nuestro entendimiento del universo.

La imaginación, la creatividad y la ideación son más fértiles cuando lo hacemos en estado de plena presencia. De ahí surge la posibilidad de que emerja algo nuevo.

Resiliencia: es la aptitud de un ser vivo de recuperar su vigor e impulso vital. Esa característica la tiene cualquiera de nuestras células saludables y cualquier planta que encontremos en el jardín. Nassim Taleb va un paso más allá y habla del concepto de anti-fragilidad, que significa robustecerse en la adversidad. Es una actitud bastante estoica para quien tiene interés en desarrollar esa vertiente de virtud humana documentada desde la antigua Grecia.

Finalmente, adaptabilidad. A veces pareciera que el ritmo de cambio vertiginoso que tiene la tecnología, la información, la geopolítica y el clima son tales que cuesta llevarles el pulso. La verdad es que a partir de ahora nunca el cambio será tan lento como lo ha sido hasta hoy. Esto fue verdad hace 10 años, hace 50 y hace 200. Así que debemos ser flexibles y versátiles para adaptarnos a aquello que nos interesa incorporar a nuestro ser.

Al respecto, sirve discriminar la información que consumimos y tomar decisiones al respecto. También, migrar del FOMO (miedo a quedarse por fuera, del inglés “fear of missing out”) al JOMO (alegría de quedarse por fuera, del inglés “joy of missing out”).

Escuche el episodio 309 de Diálogos con Álvaro Cedeño titulado “Afilar la sierra”.

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