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CIEP: La continuidad fue el principal factor del voto presidencial en 2026

Estudio longitudinal con 878 personas entrevistadas muestra menor volatilidad que en elecciones recientes y alta intención de aumentar la participación política.

El Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la Universidad de Costa Rica (UCR) presentó hoy los resultados de la cuarta ronda del Panel de Votantes 2025-2026, un estudio longitudinal que dio seguimiento a la intención y decisión de voto antes y después de las elecciones nacionales del 1 de febrero.

La investigación se realizó mediante entrevistas telefónicas a 878 personas mayores de 18 años con acceso a teléfono celular —población que representa aproximadamente el 97,5% del país— entre el 9 y el 10 de febrero. Con ese tamaño de muestra, el estudio reporta un nivel de confianza del 95% y un margen de error máximo estimado de ±3,3 puntos porcentuales.

A diferencia de las encuestas tradicionales, el panel del CIEP da seguimiento a las mismas personas a lo largo del proceso electoral. De las 3.003 personas que iniciaron el estudio en octubre de 2025, 878 completaron las cuatro rondas, lo que implica una “mortalidad” del 71%.

El informe reconoce que esta pérdida es alta y que existen algunos sesgos —como mayor proporción de hombres y personas con educación universitaria respecto a la población general—, pero sostiene que el comportamiento electoral observado en el panel se asemeja razonablemente a los resultados oficiales, lo que respalda su validez analítica.

En la medición post-electoral, el panel registró que Laura Fernández (PPSO) obtuvo un 56,1% del voto entre las personas que se mantuvieron en el estudio, mientras que Álvaro Ramos (PLN) alcanzó un 24,1%.

El CIEP señala que el estudio sobreestimó en 7,5 puntos porcentuales la votación de Fernández (56% en el panel frente a 49% en cifras oficiales) y subestimó en 9,5 puntos la de Ramos (24% en el panel frente a 34% oficial). No obstante, considera que las diferencias son razonables para un estudio longitudinal con el nivel de deserción registrado.

En el caso de otras candidaturas —como Claudia Dobles (CAC), Ariel Robles (FA), Juan Carlos Hidalgo (PUSC) y Fabricio Alvarado (NR)— los porcentajes reportados por el panel fueron prácticamente idénticos o se ubicaron dentro del margen de error respecto a los datos oficiales.

En las elecciones legislativas, el panel captó las principales tendencias: el triunfo contundente del oficialismo, el repunte del Partido Liberación Nacional y un mayor respaldo al Frente Amplio en comparación con la elección presidencial.

Menor volatilidad y conversión de indecisos

El análisis de los flujos de decisión muestra que la campaña de 2026 registró menor volatilidad en la intención de voto que en comicios recientes.

Según el informe, Laura Fernández fue la candidatura que más logró convertir personas indecisas en votos efectivos, especialmente entre diciembre de 2025 y enero de 2026. Desde el CIEP explicaron:

Laura Fernández atrajo apoyo de otras candidaturas, pero nunca fue su principal fuente de respaldo. Si bien es cierto Laura Fernández perdió algunos seguidores, esas pérdidas son menores o se neutralizaron por la llegada de nuevos respaldos. En el proceso las candidaturas de oposición sumaban apoyo de personas indecisas, pero en mucho menor proporción que la aspirante del oficialismo. Entre estas candidaturas no hubo grandes flujos de pérdida o ganancia, ni entre ellos o ellas, ni entre éstos y el oficialismo. En el último tramo de la campaña, Laura Fernández y Álvaro Ramos igualaron en persuadir personas indecisas, con la diferencia de que la candidata oficialista ya llevaba una ventaja considerable".

De acuerdo con el estudio, Ramos experimentó un repunte significativo en la última semana de campaña, sustentado tanto en la conversión de indecisos como en la captación de apoyos provenientes de otras candidaturas, particularmente de Dobles.

Perfiles diferenciados de apoyo

El estudio identifica diferencias sociodemográficas entre los electorados. Entre quienes votaron por Fernández predominan hombres, personas de entre 35 y 54 años y de 55 o más, con educación secundaria y residentes en provincias como Puntarenas, Guanacaste, Alajuela y Limón y, por último, personas que al votar sentían esperanza en que las cosas mejoraran.

En contraste, el apoyo a Ramos fue mayor entre mujeres, personas de 55 años o más, con educación universitaria y residentes en Cartago y San José. En este grupo tuvo mayor peso el miedo a que las condiciones del país empeoraran.

Decisión de voto y factores influyentes

Un 44,4% de las personas encuestadas afirmó haber decidido su voto mucho antes de la campaña, mientras que un 22,5% lo hizo durante la campaña, un 19,5% la semana previa y un 10,6% el propio día de la elección.

La continuidad fue el factor más mencionado de manera espontánea (23%) como razón principal del voto presidencial, seguido por propuestas programáticas (14%). El informe puntualiza:

Estos resultados posicionan a la continuidad como el eje explicativo más relevante del voto presidencial, en coincidencia con un contexto en que la apelación al continuismo ocupó un lugar central en el discurso oficialista de campaña".

Cuando se preguntó por el grado de influencia de distintos factores, tanto la idea de continuidad como la de cambio registraron niveles similares de influencia alta (alrededor del 68%), lo que el informe interpreta como la coexistencia de electorados movilizados por marcos opuestos.

Lejos de constituir una contradicción, estos resultados evidencian, por un lado, la existencia de electorados diferenciados movilizados por marcos opuestos y, por otro, la capacidad del discurso de campaña para articular ambos conceptos. En particular, la apelación al “continuismo del cambio” utilizada por el oficialismo permite comprender cómo estos dos ejes pudieron coexistir dentro de una misma narrativa política".

Además, el 60% indicó que la persona candidata fue más importante que el partido político al decidir su voto, lo que evidencia un patrón con rasgos personalistas.

Esperanza predominante y posible aumento de participación

Tras conocerse los resultados del 1 de febrero, el 61% manifestó sentimientos positivos, frente a un 31% con valoraciones negativas. El 76% afirmó que su voto estuvo motivado principalmente por la esperanza, mientras que el 20% lo atribuyó al miedo.

Un dato adicional relevante es que el 71% considera “muy probable” o “algo probable” aumentar su participación política después del proceso electoral, lo que el informe señala como un posible efecto movilizador de las elecciones de 2026.