En Costa Rica nos han vendido a las bibliotecas como lugares donde es obligatorio guardar silencio, donde solo se va a leer y estudiar. Sin embargo, esto ya no es así, las bibliotecas han estado cambiando conforme a las necesidades de las personas, porque su objetivo es que todos se sientan familiarizados con ellas y las visiten de manera continua: un lugar donde escucha a su comunidad y abunda la creatividad.
Estas no son solo espacios para estudiar (aunque esto también es válido), pero es mucho más que eso; son espacios sociales, recreativos y vivos, donde se resguarda la memoria histórica de nuestro país y reduce la brecha de acceso a la información.
Estos cambios no pueden hacerse sin apoyo, se necesita una población informada y dispuesta a luchar y defender estos espacios, que nos pertenecen, dado que los recortes presupuestarios propuestos por la Asamblea Legislativa amenazan con cerrar sus puertas y con ellos, cerrar propuestas innovadoras que benefician a la población costarricense.
Crecí en un ambiente donde no existía una biblioteca cercana, donde no se les daba tanto foco, pero ahora al estar más cercana al entorno de las bibliotecas me incentiva a que las personas conozcan más estos espacios y que no se queden con la idea de que solo algunos pueden acceder a los recursos, porque es para todos, solo que debemos de luchar por aquellos que todavía no están tan visibilizados, para que lleguen a todos y todas.
Situaciones como la que viví siguen ocurriendo en muchas comunidades del país. Y justamente por eso, las bibliotecas públicas se han convertido en algo más que un lugar para leer, son espacios de inclusión, aprendizaje y oportunidades que no todos hemos tenido siempre al alcance.
Y es que las bibliotecas son una memoria y patrimonio de nuestra historia e identidad nacional, resguardan el acervo (recursos) de gran valor para nuestro país. El Sistema Nacional de Bibliotecas tienen como visión “consolidar una red que impulse el desarrollo social y cultural del país, promoviendo la lectura, la creatividad, la investigación y el acceso al conocimiento para todas las comunidades” (SINABI, párr.6).
Y son mucho más, las bibliotecas son, ante todo, espacios sociales, que toma en cuenta a su comunidad para realizar cambios y que estos cambios estén adaptados a las necesidades de la misma población.
Uno de los proyectos del SINABI, “Viajemos con la lectura”, trata de llegar a esas comunidades rurales y vulnerables, donde se le dificulta el acceso a información gratuita y que no tienen tan fácil acceso al internet.
Pero el hecho de que recorten el presupuesto trae un gran problema, el proyecto como el Bibliobús quedaría detenido por falta de presupuesto para gasolina o arreglos tanto del transporte, como de los recursos que se llevan en él, los programas comunitarios no se logran desarrollar, llegando así a afectar el derecho de miles de personas al acceso a la información gratuita.
No hay que olvidar que no todas las personas hoy en día pueden tener acceso al internet, por eso la importancia de que las bibliotecas sigan en pie, estás ofrecen un acompañamiento humano, empatía e igualdad, un espacio que ninguna pantalla o inteligencia artificial puede reemplazar.
El recortar fondos a las bibliotecas es recortar inclusión social, identidad y democracia, una sociedad que descuida sus bibliotecas descuida su futuro. Costa Rica debe defender estos espacios, espacios que nos pertenecen como ciudadanos costarricenses, y en ellos se construye una ciudadanía consciente y preparada, garantizando que el conocimiento sea un derecho, no un privilegio solo para algunos.
