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El invierno demográfico de Costa Rica: un reto de justicia económica que exige alianzas

La reciente publicación del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), titulada “Ultrabaja fecundidad en Costa Rica: ¿cómo ha cambiado el número de hijos en la última década? (2014-2024)”, ha confirmado un escenario crítico: Costa Rica ha entrado en una fase de fecundidad "ultrabaja". Según los indicadores demográficos revelados, la tasa de fecundidad ha caído a 1,2 hijos por mujer, una cifra que se encuentra persistentemente por debajo del nivel de reemplazo poblacional (2,1) y que representa un desplome histórico en apenas diez años.

Como bien ha señalado el diplomático y analista José Joaquín Chaverri, la caída de la natalidad no es un tema ideológico, sino un desafío matemático que no admite atajos. El envejecimiento acelerado de nuestra población tensionará el sistema de pensiones de la CCSS y limitará la fuerza laboral activa. Sin embargo, para entender por qué las familias costarricenses están dejando de crecer, debemos mirar lo que ocurre en el silencio del hogar. Como indica Mariela Sáenz en su análisis Cuidar cuesta, el trabajo de cuido no remunerado en el país equivale al 20% del Producto Interno Bruto (PIB). La economía nacional se sostiene sobre un subsidio invisible de ₡9,6 billones, aportado en un 73% por mujeres que trabajan, en promedio, 53 horas semanales sin retribución ni protección social.

Ante este panorama, han surgido esfuerzos vitales de la sociedad civil como la Asociación de Familias Numerosas CINCO Y MÁS, quienes actualmente estamos investigando las causas subyacentes y las posibles soluciones a la problemática de la baja natalidad, reconociendo que solo a través de la evidencia científica y el análisis social podremos diseñar políticas efectivas.

Para revertir esta tendencia, es imperativo revalorizar la familia ofreciendo la seguridad económica necesaria para que los jóvenes formen hogares sin miedo al futuro. Requerimos una reingeniería de nuestras políticas basada en la corresponsabilidad, donde el Estado y el mercado superen la falsa dicotomía de esperar que el otro resuelva el problema por sí solo. Bajo este enfoque, las Alianzas Público-Privadas (APP) de Impacto Social surgen como el mecanismo técnico para pasar de la preocupación a la ejecución a través de ideas innovadoras:

  • Co-inversión en infraestructura de cuido laboral: Crear incentivos para que el sector privado construya y opere centros de cuido de alta calidad en polos de empleo (como Zonas Francas), bajo la supervisión y regulación del Estado, liberando así tiempo productivo para las familias.
  • El Escudo de Bienestar Familiar (Co-seguro): Implementar un fondo de fideicomiso privado con incentivos fiscales donde las empresas coticen para cubrir los costos logísticos y de reemplazo asociados a las licencias de maternidad y paternidad, eliminando el riesgo financiero que hoy frena la contratación.

El futuro demográfico de Costa Rica no está escrito en piedra, pero requiere acción inmediata. Al unir la fuerza del Estado con la innovación del sector privado y el rigor investigativo de iniciativas como CINCO Y MÁS, podemos transformar este invierno demográfico en una primavera de oportunidades, donde tener una familia sea una opción de vida viable y respaldada por toda la sociedad.