La periodista e historiadora crea contenido breve y riguroso que busca acercar la historia, el arte y la identidad nacional a nuevas audiencias.
Paula Rodríguez Mora creció en Tibás, pero fue lejos de Costa Rica donde terminó de comprender la dimensión de su identidad cultural. Formada en España, en la Universidad de Navarra, donde se licenció en Periodismo e Historia, encontró en la distancia una motivación inesperada: la necesidad de acercarse, desde lo digital, a la cultura de su país.
Así nació Cúltica, un proyecto que busca divulgar contenidos culturales costarricenses de forma clara, breve y accesible, especialmente en redes sociales. La iniciativa responde a una inquietud personal que pronto se convirtió en una propuesta con impacto colectivo.
“La idea de crear un perfil de cultura costarricense nace genuinamente desde el hambre por consumir ese tipo de contenido”, explica Rodríguez, quien durante años siguió páginas internacionales dedicadas a la cultura, pero notaba que a nivel local muchas se enfocaban en áreas específicas, como la historia o la fotografía, lo que dejaba un vacío en propuestas más integrales.
Ese vacío fue el punto de partida de un proyecto que hoy combina historia, arte, arquitectura, música y gastronomía en piezas audiovisuales concisas, diseñadas para captar la atención en entornos digitales sin sacrificar el rigor.
Descripción: Paula junto a sus padres.
Un nombre con identidad propia y publicaciones con fundamento
El nombre Cúltica refleja la esencia del proyecto. Se trata de una palabra compuesta que juega con la apropiación lingüística característica del habla costarricense.
Según explica su creadora, el término surge de la fusión entre "cultura" y "tica", pero también alude a la idea de una persona culta. Es, en sus palabras, una forma de encapsular el propósito del proyecto: acercar el conocimiento cultural de manera sencilla y cercana.
Descripción: Paula y su primer relato en antología, inspirado en la historia ficticia de su abuelo durante la Guerra Civil de 1948.
Aunque los videos de Cúltica pueden durar apenas uno o dos minutos, detrás de cada publicación hay un proceso riguroso de investigación. Rodríguez dedica días —e incluso semanas— a revisar fuentes como archivos digitales, periódicos antiguos, bibliografía especializada y documentos de distintos sitios como el Archivo Nacional, el SINABI, entre otros.
Para mí todo el proceso de investigación y de preproducción de un video es la parte más esencial porque hay que tener una prueba contundente y evidencia de lo que se está diciendo, sobre todo cuando se comunica en redes sociales".
Esta dedicación responde a un desafío clave: simplificar temas complejos sin perder precisión. “A veces los historiadores tendemos a ser un poco conservadores y no queremos hablar de un tema a medias, porque la realidad es más compleja”, reconoce, pero entiende que el formato digital exige síntesis sin sacrificar veracidad.
Descripción: Paula realizando un trabajo de arqueología en una ciudad romana de Aragón.
Uno de los ejes centrales del proyecto es descentralizar la mirada cultural. Rodríguez busca visibilizar no solo los referentes tradicionales de la capital, sino también la riqueza histórica y artística de otras regiones del país.
"Las periferias tienen también una riqueza que ignoramos y que es más antigua incluso de lo que pensamos", afirma.
Este enfoque responde a una preocupación más amplia: la tendencia a valorar lo extranjero por encima de lo local. En ese sentido, Cúltica propone una reflexión sobre la identidad cultural costarricense desde sus propias particularidades, sin comparaciones.
En ese sentido, la joven agrega:
No deberíamos comparar nuestra cultura con los grandes focos de otros países que tenemos de referencia [..] la nuestra es distinta, tiene sus propios matices, sus factores únicos y las condiciones que hacen nuestro caso verdaderamente relevante".
Descripción: Paula en un encuentro cultural centroamericano, 15 de septiembre.
Un proyecto que crece hacia lo colectivo
Aunque Cúltica comenzó como un proyecto personal, su evolución apunta hacia una plataforma colaborativa. Rodríguez visualiza el espacio como una especie de "ágora cultural" donde distintas voces puedan aportar contenido.
Actualmente, ya ha recibido propuestas de estudiantes, investigadores y organizaciones interesadas en difundir sus trabajos a través del proyecto.
“Para mí en un futuro lo veo como una ágora cultural donde varias personas producen conmigo”, explica, con la intención de eventualmente dejar de ser la única voz visible y dar paso a una construcción más colectiva.
Descripción: Paula en pleno trabajo de un curso de Geografía Física.
Cultura, valor y reconocimiento
Más allá de la difusión, Rodríguez plantea una crítica al poco reconocimiento económico y social del sector cultural.
Considera necesario cambiar la percepción de que el arte y la cultura deben ser gratuitos o sostenidos únicamente por vocación:
Hay que dejar atrás es la idea de que producir cultura o participar en la cultura es simplemente una pasión o amor al arte, porque la gente muchas veces concuerda en que es esencial, pero no quiere retribuir [...] A los que dan su vida por esto, lo trabajan, también hay que pagarles lo que merecen. Es importante tomar en cuenta a estos guerreros que constantemente están aportando a la cultura".
Una vocación que trasciende el proyecto
Aunque Cúltica ocupa un lugar importante en su vida, Rodríguez no lo ve como su destino profesional definitivo. Su interés se orienta hacia la gestión cultural y la academia, campos en los que espera especializarse antes de regresar a Costa Rica.
La joven comparte:
Yo, además de Cúltica, soy una persona que le apasiona la cultura de su país y que ama su país como muchos costarricenses y lamentablemente me tocó darme cuenta de todo esto hasta que me mudé, hasta que empecé la universidad y eso es algo en lo que pecamos mucho. Nos vamos y hasta entonces que nos damos cuenta que perdimos lo que teníamos, vemos todas las "joyitas" y bueno, yo espero en algún momento poder volver con todo lo que aprendí a Costa Rica y aportar mi granito de arena desde allá en el sector cultural".
Esa vocación se complementa con su participación en iniciativas culturales, como su experiencia como voluntaria en programas del Museo Nacional y el Museo de Jade, así como su interés por diversas expresiones artísticas, incluido el baile.
Descripción: Paula y su primer hobby: el ballet.
Un llamado a crear
Finalmente, Rodríguez extiende una invitación directa a otras personas interesadas en la comunicación cultural: dejar de esperar y comenzar.
“¿A quién está esperando para hacerlo?”, cuestiona, retomando su propia experiencia. Para ella, la diversidad de voces es fundamental en la construcción de un ecosistema cultural más amplio y representativo.
Al mismo tiempo, subraya la importancia de planificar y reflexionar antes de lanzar un proyecto, definiendo su propósito, enfoque y límites desde el inicio.
Finalmente, la periodista e historiadora concluye indicando:
Es necesario que sigamos comunicando, que sigamos hablando y que sigamos diversificando".
Con Cúltica, Paula Rodríguez Mora busca transformar la forma en que las personas costarricenses miran su cultura, recordándonos que conocer y valorar lo propio es también construir identidad y memoria colectiva.
Descripción: Paula durante la defensa de su tesis de Historia, sobre el paso de Antonio Margil de Jesús por Costa Rica.

