Las festividades nacionales no solo conmemoran o celebran un evento, sino que pretenden resaltar ante los ciudadanos el significado de esos actos.
Cada 1º de mayo realizamos en Costa Rica al menos cinco diferentes celebraciones.
Las voy a recordar para proponer las reflexiones que en mi criterio estas celebraciones nos deben provocar.
Al igual que la mayoría de las naciones celebramos el Día del Trabajador. Este día surgió por la conmemoración de los crueles y dolorosos eventos en Chicago después de las huelgas que iniciaron el 1º de mayo de 1886 para que se limitara la jornada de trabajo en las fábricas a 8 horas. Esas huelgas fueron precedidas por largas negociaciones en las que los patronos se negaron a aceptar la extensión a sus fábricas de las jornadas de 8 horas que ya habían sido aprobadas en EEUU desde 1868 para las obras públicas.
El 4 de mayo se dieron los enfrentamientos en la Plaza Haymarket en los que, después del estallido de un artefacto, la policía disparó contra los trabajadores y produjeron de una a cinco muertes y muchos heridos. Para colmo en un juicio sin debidas garantías se condenó a muerte a 8 líderes sindicales, de los cuales fueron ejecutados cinco antes de que el Gobernador conmutara la pena a los últimos tres. Se les conoce como los “Mártires de Chicago”.
Después de esos lamentables sucesos la aprobación de la jornada de 8 horas (8 horas de trabajo, 8 horas para la vida privada y 8 horas para descansar) se fue dando en la mayor parte de las naciones. En nuestro país se aprobó en 1920. En 1904 se había establecido jornada de 9 horas para el sector público.
También celebramos en Costa Rica el 1º de mayo el día de San José Obrero. La Iglesia Católica resalta la figura del padre de Nuestro Señor Jesús en su trabajo como carpintero para mantener a la Sagrada Familia. La lucha de la Iglesia Católica de Costa Rica en favor de los derechos de los trabajadores se da con vigor desde las últimas décadas del siglo XIX, pasando de una visión asistencial previa a una de derechos, especialmente con la Carta Pastoral del Obispo Bernardo Augusto Thiel sobre el Justo Salario en 1893.
Luego en los años veinte del siglo XX se dan las luchas reformistas del sacerdote Jorge Volio.
Y claro la máxima expresión de la lucha de la Iglesia Católica en favor de los derechos de los trabajadores se produce en los años cuarenta con el apoyo del Arzobispo monseñor Víctor Sanabria al presidente Rafael Angel Calderón Guardia y al líder del Partido Comunista don Manuel Mora para la aprobación de las Garantías Sociales en la Constitución Política y del Código de Trabajo.
Yo estoy personalmente muy agradecido por el apoyo frontal que recibió mi gobierno del arzobispo monseñor Román Arrieta y la Iglesia Católica para la aprobación de la Ley de Protección al Trabajador, la más importante reforma social desde los hechos de los cuarenta.
Desde la Constitución de 1949 se establece que el 1º de mayo la Asamblea Legislativa elige su directorio, pero ya desde la constitución de 1847 todas las constituciones (1848, 1859, 1869, 1871, 1917) establecían que el 1º de mayo es la fecha en que debe iniciar sesiones el órgano legislativo.
Hasta recientemente en esta primera sesión de cada legislatura el 1º de mayo era cuando el presidente de la República daba su mensaje anual de rendición de cuentas y de reporte sobre el estado de la nación. Eso se cambió en 2016 para que sea en la sesión inmediata siguiente al 1º de mayo y así evitar los atrasos para esa presentación, que en ocasiones se producían por confrontaciones en la elección del directorio.
También el 1º de mayo en cada cantón el Consejo Municipal elige a las personas que ejercerán su Presidencia y su Vicepresidencia.
El 1º de mayo después de una elección nacional tiene especial connotación, pues no solo inicia una nueva legislatura sino también un nuevo gobierno. Nuevos diputados y diputadas. De la misma manera cada cuatro años, contados dos años después de las elecciones nacionales, los gobiernos cantonales instalan nuevas regidoras y regidores.
Además, el 1º de mayo celebramos el rendimiento de William Walker en 1857 después de la heroica Campaña Nacional liderada por el Benemérito Presidente Juan Rafael Mora.
Mis reflexiones sobre estas celebraciones.
Derechos Humanos
A mi modo de ver el Día del Trabajador nos debe hacer confirmar la trascendencia de los derechos humanos, las cruentas y difíciles luchas que se han dado en la historia par ir logrando que se respeten y la obligación de cada ciudadano de luchar por preservarlos y hacer que se respeten.
Cultura y derechos
La celebración de la festividad de San José Obrero considero que nos alerta sobre la importancia de los valores de nuestra cultura que fortalecen el respeto a la dignidad de cada persona y a los valores de la familia, y que dan sustento a nuestra visión de los derechos humanos.
Transitoriedad y subordinación del poder
El cambio cada cuatro años de autoridades nacionales y cantonales, y cada año de sus directorios me indica la transitoriedad del ejercicio del poder y la humildad democrática con la que debe ser ejercido. Esto redunda en respeto para los derechos humanos y los valores culturales más generalizados y arraigados.
Heroísmo en la defensa de la libertad y de la dignidad
El triunfo de nuestros humildes antepasados campesino mayoritariamente descalzos de hace 169 años frente al filibustero invasor, nos indica hasta donde debemos estar comprometidos en la defensa de los derechos fundamentales, en especial la libertad y la dignidad de todos los habitantes de nuestra querida Costa Rica.
¡Cuánto debemos aprender el 1º de mayo!
