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Científicos costarricenses confirman presencia local de parásito que afecta a perros

El hallazgo de Leishmania infantum en ocho perros del país permitirá reforzar la vigilancia veterinaria y sanitaria, así como las acciones de prevención.

Un grupo de científicas y científicos confirmó por primera vez la presencia local del parásito Leishmania infantum en ocho perros de Costa Rica, lo que evidencia la transmisión autóctona del microorganismo en el país.

El hallazgo permite fortalecer diagnósticos más tempranos, robustecer acciones de vigilancia y reforzar estrategias de prevención tanto para animales como para personas.

La infección por este parásito puede causar una enfermedad que, sin atención oportuna, puede comprometer seriamente la salud.

El hallazgo

Alicia Rojas Araya, microbióloga de la Universidad de Costa Rica (UCR) y una de las investigadoras que participó en la detección formal de Leishmania infantum en perros del país, explicó que antes solo existían sospechas sobre la presencia local del parásito, pero no evidencia científica sólida.

Según Rojas, Costa Rica confirmó científicamente la presencia del microorganismo en perros que nunca han salido del país, lo que redefine el panorama de circulación del parásito.

Anteriormente, ya existían reportes aislados de Leishmania infantum en humanos, perros importados de otros países y fauna silvestre en Costa Rica, pero nunca se habían documentado casos autóctonos confirmados de leishmaniasis visceral canina en el país”.

La investigadora agregó:

Es decir, casos que se originaron en Costa Rica y no son importados. Con el estudio comprobamos que hay casos circulando y que los perros pueden ser un reservorio del parásito. Eso sí, los perros no van a contagiar a las personas directamente con el parásito. Para esto se requiere del flebótomo —mosquito— que lo transmita de un hospedero a otro”.

La confirmación se realizó entre la UCR, la Universidad Nacional (UNA) y la Escuela de Medicina y Cirugía Veterinaria San Francisco de Asís.

Estas instituciones trabajaron junto con un colaborador del Instituto Costarricense de Investigación y Enseñanza en Nutrición y Salud (Inciensa), laboratorios y clínicas veterinarias privadas del país, así como centros científicos internacionales de Brasil y Alemania.

La nueva evidencia fue publicada en la revista científica Frontiers in Veterinary Science.

La importancia

La relevancia de Leishmania infantum radica en tres elementos, según detalló la UCR.

El primero es que este parásito puede enfermar al animal y generarle un padecimiento conocido como leishmaniasis visceral canina, distinto al papalomoyo, que es una infección cutánea provocada por otra especie de Leishmania. Si el animal no se diagnostica y se trata a tiempo, puede fallecer.

La segunda razón es que Leishmania infantum también puede transmitirse del animal a las personas mediante un insecto conocido como flebótomo, y causar una enfermedad llamada leishmaniasis visceral humana. Esta afecta principalmente órganos como el hígado, el bazo y la médula ósea.

Si una persona contrae este parásito y no recibe tratamiento oportuno, la infección puede avanzar hasta provocar la muerte.

La tercera razón es que, a diferencia de otros parásitos de preocupación, Leishmania infantum puede ser más difícil de detectar.

De acuerdo con Víctor Montenegro, médico veterinario del Laboratorio de Parasitología de la UNA e investigador del estudio, a nivel mundial se calcula que cerca de 15 millones de perros están infectados con Leishmania infantum. De ellos, se estima que solo 2,5 millones están enfermos.

Por el momento, sabemos que la enfermedad se expande por el desplazamiento de perros infectados y, también, por cambios en condiciones favorables para el vector. Algo particular, es que hay perros infectados sin signos clínicos, cerca del 60%, que podrían ser transmisores silenciosos. No obstante, son los perros enfermos, 30%, los que generan una mayor fuente de parásitos”.

Parásito Leishmania infantum.

Prevención

Leishmania infantum se transmite por flebótomos, pequeños insectos conocidos popularmente como “mosquito ariblanco”. Es decir, el contagio no se da por contacto directo entre perros o entre seres humanos, sino mediante el insecto vector.

Montenegro comentó:

Una de las mejores herramientas de prevención es no exponer al perro durante las horas de actividad del mosquito, tarde-noche, y utilizar productos con acción repelente como collares, pipetas, vacunas con antígeno recombinante y controles adecuados para el traslado de animales”.

Con los nuevos datos, el siguiente paso es fortalecer la vigilancia epidemiológica en Costa Rica.

Rojas comentó:

En la medicina y la salud pública, detectar un problema a tiempo significa que podemos diseñar estrategias de prevención más apropiadas. Con este estudio, tenemos la oportunidad de que Costa Rica actúe con información científica y de manera preventiva, siempre en resguardo de los animales y la salud pública”.

La investigadora reconoció que es necesario transmitir calma y responsabilidad en la tenencia de mascotas. Detectar el parásito no significa que exista una emergencia fuera de control, ni que los perros deban ser violentados o abandonados, pues ya está comprobado que esto no disminuye la circulación del parásito, dijo.

Debemos evitar reacciones basadas en el miedo y en la desinformación. Lo ideal es siempre consultar al médico veterinario, porque hay tratamientos disponibles, y siempre cuidar a nuestras mascotas”.

Al  llamado también se unió el Colegio de Profesionales en Medicina Veterinaria. Este ente en un comunicado a la prensa solicitó a la población no entrar en pánico e incurrir en acciones que pueden generar rechazo, maltrato u otros actos discriminatorios en contra de los caninos.

Esto debido a que, como se explicó anteriormente, pese a que los perros pueden ser portadores, no son los responsables de la transmisión del parasito, ni entre caninos ni de perros a humanos.