Resolución concluyó que el inmueble no conserva autenticidad e integridad suficientes para ser protegido como monumento, pero ordenó trasladar el mural escultórico de su fachada.
El Ministerio de Cultura y Juventud resolvió no declarar ni incorporar al Patrimonio Histórico-Arquitectónico de Costa Rica el inmueble conocido como Teatro Arnoldo Herrera González, ubicado en Sabana Norte, y propiedad de la sociedad 3-101-954602 Sociedad Anónima.
La decisión consta en la resolución final MCJ-DM-137-2026, firmada por el ministro de Cultura y Juventud, Jorge Rodríguez Vives, a las 4:30 p.m. del jueves 7 de mayo de 2026.
La resolución acogió el criterio técnico que concluyó que el inmueble, considerado integralmente en su estado actual, no reúne las condiciones de autenticidad, integridad y conservación material requeridas para una declaratoria patrimonial bajo la categoría de monumento.

No obstante, el ministerio sí ordenó trasladar el mural escultórico elaborado por el arquitecto Rafael Ángel “Felo” García Picado, con asistencia del escultor Néstor Zeledón Guzmán, al Jardín de Esculturas del Museo de Arte Costarricense o a las instalaciones del Centro Nacional de la Cultura.
Según la resolución, ese traslado deberá realizarse conforme a un protocolo técnico, bajo supervisión del Ministerio de Cultura y Juventud y del Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural. Los costos de desmontaje, traslado, restauración y reinstalación serían asumidos por la parte representada en el procedimiento.
El presidente de la junta directiva de la Fundación Conservatorio de Castella, Gustavo Rojas, comentó a Delfino.CR que reciben con satisfacción el fallo y que colaborarán con lo dispuesto por Cultura: “Siempre partimos de la base de que esa obra debía ser salvada y por eso dejamos todos los mecanismos necesarios contemplados para que la empresa compradora haga el trabajo cuidadoso y profesional de trasladarla al sitio que designe el ministerio”.
La fundación estableció los mecanismos necesarios para que los gastos de cualquier tipo de remoción incluyendo los cuidados estratégicos para el traslado de la obra sean asumidos por la empresa que compró el inmueble”.
El criterio técnico
El procedimiento se originó luego de que la Comisión Nacional de Patrimonio Histórico-Arquitectónico aprobara, el 11 de febrero de 2026, el estudio técnico elaborado por la historiadora Sonia Lucrecia Gómez Vargas y el arquitecto Adrián Vindas Chaves, funcionarios de la Dirección de Patrimonio Cultural.
Ese estudio reconoció que el Teatro Arnoldo Herrera posee relevancia histórica, cultural, simbólica y artística vinculada al desarrollo del Conservatorio de Castella, a la formación artística nacional y al mural abstracto integrado a su fachada principal.
Sin embargo, también concluyó que el edificio ha sido objeto de múltiples intervenciones, modificaciones, remodelaciones y alteraciones acumuladas a lo largo del tiempo, las cuales incidieron significativamente sobre sus condiciones de autenticidad, integridad y conservación material.
La resolución indica que el inmueble, “en su conjunto, no cumple con los criterios de autenticidad, integridad y conservación requeridos para una declaratoria patrimonial integral”.
El estudio técnico señaló que, desde la perspectiva arquitectónica, el teatro presenta una “pérdida sustancial de sus valores originales”, producto de intervenciones que alteraron su configuración espacial, sistemas constructivos, acabados y expresión formal.
De acuerdo con el documento, aunque se conservan elementos puntuales como el piso del escenario, graderías originales, tramoya y foso, esos componentes aislados no son suficientes para sostener un valor arquitectónico integral del inmueble.
Valor histórico y cultural
La resolución no descarta el valor cultural e histórico asociado al teatro. El propio estudio técnico señaló que el inmueble fue construido entre 1960 y 1964 en el sitio donde operaron originalmente las primeras instalaciones del Conservatorio de Castella, y que llegó a convertirse en un escenario relevante para la formación artística nacional.
El documento destaca que el teatro funcionó como una de las principales aulas del Conservatorio y como espacio de formación de varias generaciones de artistas costarricenses.
También indica que el inmueble fue considerado el tercer teatro en importancia de San José durante la segunda mitad del siglo XX, por su capacidad, diseño de escenario y elementos técnicos como el telar y el foso, que favorecieron el desarrollo de distintas propuestas artísticas, en particular la operística costarricense.
El estudio técnico también reconoció el valor simbólico del inmueble para la comunidad vinculada al Castella, al señalar que el teatro representa para distintas generaciones un espacio asociado a la inclusión social, la democratización de la educación artística y la memoria estudiantil y profesional de quienes pasaron por el centro educativo.
Protección centrada en el mural
La resolución concluyó que la única posibilidad técnica y jurídicamente fundamentada de valoración patrimonial reside en la protección del mural de la fachada, no en la declaratoria integral del edificio.
El mural fue realizado entre 1962 y 1963 con técnica de concreto armado, estructurado en 45 módulos, con 665 centímetros de altura y 759 centímetros de ancho. Según el estudio técnico, se trata de una de las primeras manifestaciones de arte abstracto en Costa Rica y constituye un bien artístico autónomo con valor simbólico, estético e identitario.
El documento señala:
A partir del análisis técnico, histórico y material del Conservatorio Castella, se concluye que la única posibilidad de valoración patrimonial del inmueble no radica en su arquitectura ni en su estado de conservación, los cuales presentan un alto grado de deterioro y pérdida de integridad, sino exclusivamente en el mural abstracto ubicado en su fachada”.
Por esa razón, el Ministerio resolvió no proteger el teatro como monumento, pero sí ordenar el traslado del mural escultórico para su conservación en una sede cultural pública.
Antecedente del conflicto
El caso del Teatro Arnoldo Herrera forma parte del conflicto legal y administrativo alrededor del Conservatorio de Castella, centro educativo público que opera sobre terrenos inscritos a nombre de la Fundación Conservatorio de Castella.
En febrero de 2024, la Fundación vendió el terreno donde se ubica el teatro por 3,5 millones de dólares, operación que generó cuestionamientos de familias, estudiantes, egresados y legisladores por el valor educativo, cultural e histórico del inmueble.
Posteriormente, el conflicto escaló a la vía legislativa, registral, judicial y administrativa. En noviembre de 2025, el Tribunal Registral Administrativo rechazó recursos que buscaban impedir la inscripción de la venta del terreno del teatro y despejó la vía para que la operación avanzara registralmente.
La resolución del Ministerio de Cultura resuelve ahora el procedimiento patrimonial abierto sobre el inmueble, descartando su declaratoria como monumento y limitando la intervención estatal al rescate del mural escultórico ubicado en su fachada.
