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En defensa de la verdad

El sabio le pidió una sola cosa: tenía que agarrar una almohada, abrirla con un cuchillo y esparcir al viento las plumas que tenía adentro. El chismoso se quedó extrañado, pero decidió complacerlo. Luego volvió a ver al sabio y le preguntó:

- ¿Ya estoy perdonado?

- Primero tienes que ir a recoger todas las plumas —respondió el sabio.

- ¡Pero eso es imposible! El viento ya las ha dispersado —protestó el chismoso.

- Pues igual de imposible es remediar el daño que has causado con tus palabras —concluyó el sabio.

Hace unos días publiqué una reflexión sobre el papel que ha desempeñado Don Rodrigo Arias durante su vida política y, más recientemente, como presidente de la Asamblea Legislativa. Hablaba de la excelencia, la decencia, el profesionalismo y el comportamiento de un caballero, un actor político de gran dignidad, que ha defendido con sus acciones y posiciones la institucionalidad y la democracia costarricense.

A pesar de que no he compartido algunas de las iniciativas que ha impulsado, guardo por él un gran respeto como político y como persona.

Ciertamente la reflexión hacía referencia a una persona, pero por encima de todo, y es lo que deseo resaltar, a lo importante que resulta para nuestro sistema político y nuestra institucionalidad la defensa de “la verdad”. Porque desde mi perspectiva Don Rodrigo Arias Sánchez ha sido un defensor de la democracia, de la institucionalidad y de la verdad que es la que al final del tiempo prevalece.

Los insultos y las acusaciones infundadas, como ocurre con las plumas de la fábula que cito al inicio de esta reflexión, se las lleva el viento y la historia las pone en el lugar que corresponde: en el basurero.

Me refiero a “la verdad”, porque, por encima de todo lo que se pueda decir, Rodrigo Chaves ha tergiversado hechos, ha difamado y calumniado personas durante todo el período de su administración.

Chaves, de manera cobarde e inescrupulosa, se ha aprovechado de la Presidencia de la República, rebajando la posición que históricamente ha tenido este digno cargo y la ha utilizado para mentir, difamar y calumniar a funcionarios públicos, personas e instituciones, que no han cedido a las ocurrencias de su mente intoxicada.

Resulta impresionante cómo, a partir de calumnias e inventos, muchos de sus seguidores, de forma irreflexiva y con ninguna prueba, se refieren a quienes ha difamado signándolas como “las ratas, los pillos, ladrones o los delincuentes”, sin considerar que la diatriba de insultos tiene su origen en acusaciones infundadas e inventos que Rodrigo Chaves y sus cómplices han repetido hasta el cansancio, sin documentación probatoria, que sustente sus afirmaciones y que las transformen en denuncias reales, verdaderas y contundentes.

Porque la verdad, para otras situaciones es clara:

La verdad es que Rodrigo Chaves tuvo que salir por la puerta de atrás del Banco Mundial, donde trabajó por años, porque fue acusado de acoso sexual.

La verdad es que Rodrigo Chaves enfrenta múltiples causas, que le esperan al momento de perder su inmunidad, lo que ocurrirá tarde o temprano, por violentar la legislación costarricense.

La verdad es que durante la Administración Chaves Robles y con el apoyo del ministro de Hacienda, se ejerció un recorte sin precedentes a la inversión social.

La verdad es que las acciones del gobierno contra los delincuentes internacionales, contra el narcotráfico y contra el sicariato, ha sido un fracaso y que prueba de eso son los constantes asesinatos con que nos despiertan los noticieros todos los días.

La verdad es que Rodrigo Chaves, Pilar Cisneros y Laura Fernández, evitaron una sanción moral y política contra Fabricio Alvarado, tramitada en la legislatura anterior, por acoso sexual.

La verdad es que Laura Fernández permitió que la fracción legislativa de su partido facilitara la evasión de la sanción moral contra Fabricio Alvarado, a pesar de que ella misma declaró que también la “había arrinconado y acosado”, a cambio de una biblia.

La verdad es que por lo menos 14 de los diputados que conforman la fracción de Pueblo Soberano en la Asamblea Legislativa, enfrentan causas penales de diversa naturaleza.

La verdad es que una de las diputadas de ese partido falsificó documentos para hacerse pasar por mexicana y optar por un puesto de elección popular. Y que esa diputada, fue impulsada por su esposo para postularse a un cargo público, en vista de que él no podía reelegirse, para lo cual presentó documentación falsa ante la autoridad electoral, con el fin de poder inscribirse como candidata en el municipio costero de Tecolutla.

La verdad es que hay dos diputados que le deben dinero a la Caja, más de 300 millones de colones y que, como ocurre con otros de sus colegas, se amparan en la inmunidad que les da el cargo, para no enfrentar las responsabilidades legales que corresponden.

La verdad es que Rodrigo Chaves ha intimidado y que, mediante la asignación de pauta publicitaria, ha comprado medios de comunicación, para que le sean favorables en el manejo de las noticias: a unos les ha favorecido con dinero y a otros los ha intimidado con amenazas.

La verdad es que Rodrigo Chaves ha perseguido, intimidado y utilizado la Presidencia de la República, para perseguir a personas que se han negado a convertirse en sus cómplices y ha protegido a otros, acusados de diversos delitos, manteniéndolos en puestos de jefatura, a pesar de existir causas éticas y penales en su contra.

La verdad es que Rodrigo Chaves quiere intervenir el Poder Judicial para restarle independencia y convertirlo en el aliado de sus ocurrencias y socio de sus cuestionadas acciones y actitudes.

La verdad es que llegó el momento de que Rodrigo Chaves presente las acusaciones formales en las instancias respectivas, ya que desde la Presidencia de la República no realizó denuncia formal y que, con las denuncias debidamente fundamentadas, compruebe ante los costarricenses, que sus acomplejados y tóxicos discursos llenos de odio superan el campo de las calumnias, las infamias y las difamaciones contra personas y e incluso funcionarios públicos, que continúan en sus puestos, a pesar de que Rodrigo Chaves en pocos días dejará la Presidencia de la República.

Llegó el momento de que Rodrigo Chaves, desde la llanura, recurra a las instancias legales correspondientes y denuncie con pruebas, a quienes ha difamado a lo largo de los pasados 4 años.

Si no lo hace, pasará a la historia como el más mediocre, miserable y cobarde funcionario público que ha ocupado la Casa Presidencial.

Porque, a fin de cuentas, lo que debe de prevalecer, para beneficio de Costa Rica, es la “verdad verdadera”, no las alucinaciones, resultado de una mente intoxicada, enferma de complejos, odios y revanchismo político.