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Un picadillo vergonzoso

En apenas un mes la gestión del chavismo en el Poder Ejecutivo y en la Asamblea Legislativa, ha sido un picadillo de acciones que muestran su retorcida propensión a querer entronizarse en el poder y así continuar por la ruta de los últimos cuatro años: favorecer amigotes a costa de nuestros agricultores, abrirle las puertas al narco, destruir la Caja Costarricense de Seguro Social, debilitar el ICE y socavar la educación pública, favoreciendo negocios privados con la salud, la educación y la energía a expensas de derechos fundamentales de nuestra población.

Picadillo Legislativo. Uno de los ingredientes de ese picadillo irresponsable es la politiquería mediocre, imprudente, peligrosa y hasta ridícula de la fracción legislativa chavista. Un caso verdaderamente preocupante fue la designación de las personas que integrarían las comisiones legislativas, no por idoneidad y experiencia, sino por politiquería. Por ejemplo, el excluir de la comisión de Ciencia y Tecnología a una diputada con una maestría del Instituto Tecnológico de Massachusetts (la mejor universidad del mundo) en temas de inteligencia artificial, solo por ser de oposición, es una oportunidad perdida para el pueblo de Costa Rica. Otra mediocridad: poner a dirigir la comisión de educación a la peor ministra de educación de nuestra historia reciente.

Un caso vergonzoso ha sido la obstrucción de la fracción chavista al nombramiento de los nueve magistrados suplentes que le urgen a la Sala Constitucional y a la ciudadanía. No han nombrado ni uno, no se tomaron la molestia de analizar la idoneidad de las 18 personas propuestas, ni han dado razones en contra. Simplemente se han encaprichado en que quieren una nueva nómina, lo cual requeriría todo un nuevo proceso que tardaría varios meses. Igual de irresponsables que los diputados chavistas pasados, que buscaron una excusa ridícula para no cumplir con su deber. Da la impresión de que el propósito es paralizar el Poder Judicial. ¿Será que quieren usar la conocida receta populista, de paralizar las instituciones para luego despotricar contra ellas? ¿O será que, ante los cuestionamientos contra varios de ellos, quieren mansos corderitos en lugar de jueces imparciales?

Finalmente, está el ridículo episodio protagonizado por una diputada de esa misma fracción: en una intervención en la Asamblea se dedicó a atacar en lo personal a la diputada Claudia Dobles y su familia, todo porque la diputada Dobles demostró con datos la irresponsabilidad fiscal del gobierno de Rodrigo Chaves y su ministro de Hacienda. A falta de datos y estudio, la diputada chavista recurrió al ataque personal. Se le olvidó que le pagan 4 millones mensuales para que estudie y haga un buen trabajo, no para que se robe el sueldo lanzando ataques personales. ¡Qué caros nos salen diputados de ese nivel! Por cierto, la diputada Dobles le respondió con decencia y categoría, como corresponde.

Disparates en el Ejecutivo. En su primer mes en el cargo, doña Laura Fernández nos ha entretenido con una seguidilla de disparates. No más entrando, prometió un decreto para modificar el año carcelario, y dejarlo… ¡como ya estaba en la ley! Unos días después, ante el fiasco del proyecto de Ley de Armonización del Sistema Eléctrico, la mandataria, fuera de sí, empezó a llamar comunistas a cuantos se opusieron a ese proyecto, oposición que no tiene absolutamente nada que ver con el comunismo, sino con la conservación del carácter solidario de la generación eléctrica. Si la búsqueda de la solidaridad en las sociedades es comunismo, entonces el papa León XIV y sus antecesores han sido comunistas. En este punto, el ridículo es todavía mayor por ser la presidenta politóloga de profesión. Debería tenerlo claro.

Otra intervención desafortunada de doña Laura fue el anuncio de que Costa Rica no iba a continuar impulsando los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas (con los cuales ella estaba muy de acuerdo siendo ministra de Planificación), porque -dice ella- no quiere más “ideología de género”, como si los ODS tuvieran algo que ver con esa supuesta “ideología”. Todo ese disparate para justificar el nombramiento de un notorio pega-vallas (léase pega-banderas 2.0) como embajador en la ONU, diciendo que quiere aprovechar su experiencia en el ámbito hotelero y en el comercio de hidrocarburos, para impulsar una agenda turística y energética en la ONU. Qué tiene que ver eso con la “ideología de género”, es un misterio. Lo que sí quedó claro es la estrecha visión la de nuestra presidenta con relación a la agenda internacional.

Completan la red de cuido oficialista varios nombramientos de personas no idóneas, a las que se les debían favorcitos, en organismos internacionales y en instituciones nacionales.

Finalmente, en una entrevista, el ministro de la Presidencia y de Hacienda propuso una “genialidad”: que la presidenta apruebe los nombramientos de los magistrados, argumentando dos cosas: una que eso despolitizaría los nombramientos en la Corte Suprema de Justicia, lo cual es un disparate, pues claramente los politizaría más, y dos, que los diputados tienen secuestrado el Poder Judicial; suponemos que se refería a la fracción oficialista, por lo anotado anteriormente.

Todo ese picadillo desastroso en el primer mes… ¡y faltan 47 meses todavía!