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¿Dónde está el dinero?

Criticar el manejo de las finanzas públicas detrás de un teclado es fácil. Criticar sin asumir responsabilidad, más fácil todavía. Y criticar sin verificar un solo dato es lo más sencillo del mundo. Pero eso no es análisis: es pereza intelectual, y es de las actitudes más dañinas que le pueden pasar al debate público. En el artículo “¿Y dónde está el dinero?, su autor intenta cuestionar la política fiscal de la Administración Chaves Robles apoyándose en premisas equivocadas. Vamos a desmontarlas una a una.

Sobre Hacienda Digital. El crédito de este proyecto fue aprobado por el Banco Mundial en marzo de 2020, y la ley que lo autorizaba se firmó ese mismo año. Pero aprobar un crédito no es ejecutarlo. Los contratos que efectivamente pusieron en marcha las plataformas del proyecto se firmaron entre setiembre y noviembre de 2023. La ejecución real apenas supera los dos años. La propia Memoria Institucional y de Rendición de Cuentas del Ministerio de Hacienda para 2025 lo dice con claridad: al cierre de ese año, el avance físico del proyecto alcanzó 50% y el financiero 14%. En cualquier obra pública es normal (hasta esperable) que el avance financiero vaya por detrás del físico, porque los pagos se liberan contra hitos entregados, no de forma lineal. Quien pregunta "¿y dónde está el dinero?" sin entender esto, demuestra que no entiende sobre la gestión de proyectos.

Sobre las finanzas públicas. Ningún ministro de Hacienda del mundo gestiona en el vacío. Desde 2022, la economía global ha atravesado una sucesión de choques que ninguna economía pequeña y abierta como la costarricense puede esquivar: el reacomodo postpandemia, un ciberataque al ministerio, el alza de tasas de interés internacionales, la volatilidad en los precios de la energía, los conflictos bélicos y el reordenamiento de las reglas del comercio mundial. Comparar la caída de ingresos de un trimestre sin mencionar ni una sola vez ese contexto no es análisis: es una selección de los datos que mejor se acomodan al relato que el autor quiere contar.

Sobre los ingresos tributarios. La base tributaria costarricense ha experimentado una erosión importante, gracias a la gran cantidad de exoneraciones aprobadas por la Asamblea Legislativa anterior. El Poder Ejecutivo prepara el presupuesto; la potestad de crear, modificar o eliminar exenciones es exclusiva del Poder Legislativo. Es materia constitucional básica. Si de verdad se quiere saber "¿y dónde está el dinero habría que preguntar, uno por uno, quién votó cada beneficio fiscal que hoy le quita músculo a la recaudación.

Sobre las supuestas "vendettas políticas". Durante mi gestión al frente de Hacienda advertí, directamente al Poder Judicial, sobre el efecto que tendría la caída de ingresos en su presupuesto. Les pedí su respaldo para frenar en la Asamblea la ola de exoneraciones que erosionaría sus propios recursos. La respuesta que recibí fue clara: "no es nuestro problema". Hoy, cuando los números no cierran, resulta que sí lo era. Llamarle "vendetta" a la disciplina fiscal no es crítica: es no entender (o no querer entender) que cada punto de deuda que se evita hoy es menos pago de intereses mañana. La alternativa a esta aritmética es "no ajustar". La alternativa es endeudar a la próxima generación para pagarle la comodidad a quienes no quisieron escuchar la advertencia a tiempo.

El verdadero destino del dinero. Así que sí, respondamos con seriedad la pregunta "¿y dónde está el dinero?": el dinero está donde debe estar. Está pagando menos intereses de deuda que hace tres años. Está sosteniendo la calificación de riesgo país en su mejor nivel en más de una década. Está financiando programas sociales sin recurrir a nuevos impuestos. Está construyendo, ladrillo a ladrillo, una plataforma digital que modernizará la administración tributaria por décadas. Y, sobre todo, está protegido de manos que durante años lo dieron por sentado. La pregunta incómoda no es dónde está el dinero. La pregunta incómoda es otra: ¿dónde estaban quienes hoy fingen indignación cuando había que defenderlo?