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Brasil reelige a Lula para un cuarto período tras derrotar a Flávio Bolsonaro

El presidente brasileño consiguió la reelección con aproximadamente el 51,76% de los votos válidos y remontó la ventaja que su rival obtuvo en la primera vuelta.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ganó este domingo 25 de octubre las elecciones presidenciales y aseguró un histórico cuarto mandato, tras derrotar en segunda vuelta al senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. El Tribunal Superior Electoral (TSE) confirmó la victoria del mandatario izquierdista, de 80 años, en una jornada marcada por problemas de transporte, una ampliación extraordinaria del horario de votación y cuestionamientos sobre la organización de los comicios.

Lula, candidato del Partido de los Trabajadores (PT), obtuvo aproximadamente el 51,76% de los votos válidos, frente al 48,24% de Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), según los resultados divulgados por la autoridad electoral brasileña cuando se había contabilizado más del 99% de las mesas. La diferencia superaba los cuatro millones de votos y resultaba matemáticamente irreversible.

La victoria constituye un acontecimiento inédito en la historia democrática reciente de Brasil: por primera vez desde el restablecimiento de las elecciones presidenciales directas, un candidato que terminó segundo en la primera vuelta consiguió imponerse en la segunda. Además, Lula se convierte en el primer político brasileño elegido para ejercer cuatro mandatos presidenciales.

En la primera ronda, celebrada el 4 de octubre, Bolsonaro había obtenido 56.104.268 votos, equivalentes al 47,03% de los sufragios válidos, mientras que Lula consiguió 53.876.617, un 45,16%, según las cifras oficiales del TSE. El senador aventajó entonces al presidente por más de 2,2 millones de votos, pero ninguno alcanzó la mayoría absoluta necesaria para ganar sin una segunda ronda.

La remontada permitió al mandatario mantenerse en el poder después de una campaña que profundizó la división política entre la izquierda y la derecha brasileñas. Lula había llegado a las elecciones con el desafío de ampliar su respaldo más allá de sus votantes tradicionales, mientras Bolsonaro buscaba convertir la ventaja inicial en una victoria de la oposición.

Una jornada electoral marcada por decisiones extraordinarias

El resultado llegó después de una jornada en la que una decisión judicial de última hora alteró el horario previsto para las votaciones. El magistrado Cristiano Zanin, del Supremo Tribunal Federal (STF), ordenó ampliar dos horas el periodo electoral, originalmente programado para concluir a las 5:00 p. m., hora de Brasilia.

La resolución respondió a solicitudes de ambas candidaturas, aunque por motivos distintos. El equipo de Lula denunció dificultades en el funcionamiento del transporte público utilizado por los electores para llegar a los centros de votación en nueve estados, mientras que la campaña de Bolsonaro planteó problemas derivados de fuertes lluvias en el sur del país.

La decisión llegó apenas minutos antes del cierre originalmente previsto y provocó confusión en distintos centros electorales. Algunos ya habían suspendido sus actividades cuando recibieron la comunicación judicial, mientras que otros enfrentaron dificultades para determinar si debían continuar recibiendo votantes.

Una cuarta presidencia y una nueva derrota para el bolsonarismo

Lula gobernó Brasil entre 2003 y 2010, durante dos mandatos consecutivos, y regresó al Palacio de Planalto en enero de 2023 después de derrotar al entonces presidente Jair Bolsonaro en las elecciones de 2022. En aquella ocasión obtuvo el 50,9% de los votos válidos, frente al 49,1% de su adversario.

Su trayectoria política comenzó en el movimiento sindical durante la década de 1970. Posteriormente participó en la fundación del PT y se convirtió en una de las principales figuras de la izquierda brasileña. Tras perder tres elecciones presidenciales consecutivas, consiguió su primera victoria en 2002 y fue reelegido cuatro años después.

Su carrera también estuvo marcada por procesos judiciales. Lula permaneció encarcelado durante 580 días después de una condena por corrupción, pero recuperó su libertad y posteriormente el Supremo Tribunal Federal anuló las condenas que le impedían competir electoralmente. Esa decisión le permitió regresar a la disputa presidencial de 2022.

Su adversario en estas elecciones, Flávio Bolsonaro, de 45 años, es senador por el estado de Río de Janeiro y uno de los principales representantes políticos de la corriente conservadora encabezada por su padre. Jair Bolsonaro permanece encarcelado tras recibir una condena de 27 años de prisión por su participación en el intento de golpe de Estado relacionado con su derrota electoral de 2022.

Durante la campaña, Flávio defendió un cambio en la orientación política del Gobierno brasileño, cuestionó los impuestos, el costo de vida y la seguridad pública, y planteó reformas al sistema judicial. También defendió medidas para beneficiar a su padre y a personas condenadas por los acontecimientos posteriores a las elecciones de 2022.

Lula, por su parte, concentró parte de sus esfuerzos en reivindicar los programas sociales de sus anteriores administraciones y defender la soberanía brasileña. Después de quedar por detrás de Bolsonaro en la primera vuelta, su campaña incrementó las movilizaciones públicas y la actividad en redes sociales para ampliar su respaldo electoral.

El futuro de las relaciones con Estados Unidos

La continuidad de Lula también tiene consecuencias para las relaciones diplomáticas entre Brasil y Estados Unidos, especialmente por las diferencias políticas que mantiene con el presidente estadounidense, Donald Trump, y las tensiones comerciales derivadas de los aranceles impuestos por Washington a productos brasileños.

Flávio Bolsonaro mantuvo durante su campaña una posición de acercamiento a Trump, mientras que Lula cuestionó las presiones estadounidenses y defendió una política exterior con mayor autonomía. Las dos candidaturas representaban, además, orientaciones diferentes sobre asuntos como la protección ambiental, las políticas sociales y la relación del Estado con la economía.

La reelección garantiza que Brasil, la mayor economía latinoamericana, continuará bajo una administración de izquierda durante los próximos cuatro años. El resultado también mantiene a Brasil y México, los dos países más poblados de América Latina, con gobiernos encabezados por dirigentes de esa orientación política.

No obstante, Lula afrontará un escenario legislativo complejo, debido al peso de las fuerzas conservadoras en el Congreso brasileño. Esa composición condicionará la negociación de sus propuestas y la búsqueda de acuerdos para aprobar reformas durante su próxima administración.

El nuevo periodo presidencial comenzará el 5 de enero de 2027, conforme al calendario establecido por el Tribunal Superior Electoral. Lula asumirá entonces su cuarto mandato no consecutivo, nuevamente acompañado por Geraldo Alckmin como vicepresidente, y cumplirá 81 años el próximo 27 de octubre.