Este año, buscando imágenes de tarjetas perforadas en internet para una presentación que tenía que realizar, di con la siguiente foto. Al pie de la imagen no venía el nombre de la programadora. Así que mi esposo y yo nos dimos a la tarea de investigar quién era. La buscamos en páginas web, les consultamos a agentes de IA generativa y usamos el motor de búsqueda inversa de imágenes de Google. Nada.
Decidí entonces hacer la consulta al Museo de Historia de la Computación, ubicado en Mountain View, California, Estados Unidos. “Si alguien sabe son ellos, pensé, tienen la imagen en su página web”.
¿Quién es la mujer de la foto?, pregunté por correo. La respuesta fue:
“¡Gracias por su interés en los Archivos del CHM!
Esta es una muy buena pregunta. Constantemente me pregunto: «¿Quién es la mujer que aparece en esta fotografía?» cuando veo imágenes en nuestro sitio web. La mayoría de las veces, no podemos identificar a todas las personas que aparecen en una fotografía. Incluso una búsqueda visual mediante un motor de búsqueda solo analizará el aspecto de las tarjetas perforadas de esa fotografía, ¡no a la persona!
Puedo decirle que esta mujer no es Margaret Hamilton, Barbara Liskov, Deborah Holloway ni Grace Hopper. Posiblemente sea Margaret Howe, pero no puedo verificarlo con certeza.
Para esta imagen específica, deberá ponerse en contacto con los archivos de MITRE, algunos de los cuales se encuentran en el MIT.
Lamento no tener la respuesta. Seguiré recordándoles a nuestros curadores que identifiquen a todas las personas que aparecen en las fotografías siempre que sea posible.
Saludos cordiales.”
Si el Museo de Historia de la Computación no sabe, la cosa se complica. Sabemos que trabajó para SAGE, pero nada más. En eso, Margaret Hamilton parece haber topado con un poquito más de suerte.
Me identifiqué entonces con la experiencia que tuvo Kathy Kleiman, autora del libro Proving Ground, quien décadas antes se hizo una pregunta similar cuando vio las fotografías emblemáticas de la Eniac y recibió una respuesta mucho peor: “son mujeres refrigerador, modelos que pusieron a posar junto a la máquina”. Hoy sabemos, gracias a la investigación y búsqueda que Kleiman hizo, que no eran modelos: eran sus programadoras.
Primera computadora de propósito general Electronic Numerical Integrator and Computer (Eniac)
En 2022, en el Laboratorio de Investigación e Innovación Tecnológica realizamos una investigación para conocer los factores que más inciden en la selección de una carrera como computación. El principal fue la recomendación de familiares, profesores y amigos. Sin lugar a dudas, escuchamos primero la voz de aquellos en quienes confiamos y tenemos cerca. Las actividades de acercamiento temprano, como talleres o laboratorios de experimentación, también juegan un papel muy importante para el acercamiento a estas carreras. Sin embargo, dentro de todos los hallazgos, me llamó particularmente la atención uno: “La falta de referentes o roles a seguir”. En conversaciones conmigo, varias de las participantes del estudio me comentaron que no conocían un referente femenino en ciencia o tecnología que pudieran nombrar al momento de seleccionar carrera, y lo que más me quedó grabado es que dijeron que ese era un faltante que lamentaban.
Durante muchos años, yo también fui de las que solamente podía mencionar a Marie Curie cuando preguntaban por mujeres científicas. Incluso como estudiante de Ciencias de la Computación, no me enseñaron sobre referentes históricos. Mis referentes fueron mis profesoras, que, por dicha, estuvieron ahí y, con solo su presencia, nos mostraban que sí hay lugar para nosotras en el área de la ingeniería. Pero de las referentes históricas se desconoce mucho.
Hoy vemos los nombres de Ada Lovelace, Margaret Hamilton, Grace Hopper, Katherine Johnson, Hedy Lamarr y muchas otras en páginas dedicadas a mujeres en ingeniería, y tenemos varios días para conmemorar: Mujeres y Niñas en Ciencia (11 de febrero), Mujer en Ingeniería (25 de junio), Día de Ada Lovelace (segundo martes de octubre de cada año), entre otros. Estos son avances muy buenos, ya que se abren espacios para dialogar, crear redes y, aún más importante, avivar la discusión sobre brechas, barreras y discriminaciones, y generar líneas de trabajo a partir de ahí...
Sin embargo, al mismo tiempo, fuera de estos espacios académicos, ¿qué tanto se sabe de estas mujeres? ¿Por qué no comenzar a contar estas historias en otros formatos? Sabemos que el acercamiento a referentes aumenta la familiarización y la autoidentificación con carreras. No se trata de que todas estudiemos lo mismo; se trata de ampliar la vitrina de opciones y mostrar las complejidades detrás de las invenciones, así como las vidas y contextos que llevaron a estos avances.
Este año creamos una novela gráfica sobre la vida de Ada Lovelace: poeta de la ciencia. Siendo Ada la primera programadora, iniciamos con ella, con la visión de las máquinas de propósito general y con el concepto de programa.
Gracias a Raquel Morales, estudiante de la UNED, quien me acompañó y dio vida a este proyecto a través de su arte, y a Rodolfo Mora, de la Cidev y el TEC, quien fungió como asesor durante todo el proceso, el LIIT publica este recurso con la intención de seguir explorando y visibilizando referentes, en este caso históricos.
La invitación es sencilla: leer, disfrutar, conversar, reflexionar y compartir.
La novela gráfica se encuentra disponible en este enlace.
