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Agua del aire y de la lluvia: el sistema que cambió el día a día en dos escuelas de Isla Caballo

La iniciativa combina paneles atmosféricos y captación de lluvia para garantizar el líquido potable diario a estudiantes de una comunidad sin acueducto ni red eléctrica.

El Tecnológico de Costa Rica (TEC), trabajando en conjunto con la Universidad Nacional (UNA), instaló un sistema híbrido de cosecha de agua que provee líquido potable todos los días a la Escuela de Playa Torres y a la Unidad Pedagógica Rural en Isla Caballo, ubicada en el golfo de Nicoya.

Renato Rímolo, investigador del TEC, Grettel Ulate Garita, del Programa Interdisciplinario Costero de la UNA y Yenoris Obando, directora de la escuela de la escuela Playa Torres. Renato Rímolo, profesor de la Escuela de Ingeniería en Electrónica del TEC, Grettel Ulate Garita, del Programa Interdisciplinario Costero de la UNA y Yenoris Obando, directora de la escuela Playa Torres.

En esta isla habitan cerca de 350 personas que carecen de acceso a red eléctrica y a un acueducto formal, por lo que han dependido históricamente del agua transportada en barco desde Puntarenas y de pozos propensos a la salinización.

La instalación de este sistema de agua no habría sido posible sin un paso previo. En mayo de 2025, el proyecto "Olas Solidarias" del TEC dotó a estas mismas dos escuelas de un sistema fotovoltaico y un banco de baterías. Ese respaldo energético es el que hoy permite que los hidropaneles y los condensadores atmosféricos operen de forma continua en una isla que, de lo contrario, no tendría cómo alimentar la tecnología.

El representante de la Asociación de Desarrollo Integral de Isla Caballo, Luis Torres, recordó los retos previos a la instalación del nuevo proyecto:

Teníamos que jalar agua de un pozo ubicado a un kilómetro o kilómetro y medio, y subir las tinas hasta la escuela para poder darle agua a los niños. Esa era la situación”.

Tres tecnologías complementarias

El proyecto funciona con energía solar propia mediante paneles fotovoltaicos y un banco de baterías, combinando tres métodos de recolección para asegurar el abastecimiento durante las épocas seca y lluviosa:

  • Seis hidropaneles que utilizan estructuras metalorgánicas (MOF) para atrapar la humedad del ambiente durante la noche y liberarla con la ayuda del sol.
  • Dos condensadores eléctricos atmosféricos que producen hasta 1.213 litros mensuales.
  • Cosecha pluvial mediante el techo de la escuela, con etapas de filtrado por sólidos, carbón activado y luz ultravioleta.

“El objetivo de este proyecto fue dotar a la escuela de un sistema de cosecha de agua sostenible, ya que en la isla no hay red eléctrica, tampoco hay red de agua potable, y la intención es que este sistema pueda abastecer a la escuela”.Renato Rimolo Donadío Profesor de la Escuela de Ingeniería en Electrónica y coordinador proyecto en Isla Caballo. “El objetivo de este proyecto fue dotar a la escuela de un sistema de cosecha de agua sostenible, ya que en la isla no hay red eléctrica, tampoco hay red de agua potable, y la intención es que este sistema pueda abastecer a la escuela”. — Renato Rimolo Donadío, Profesor de la Escuela de Ingeniería en Electrónica y coordinador proyecto en Isla Caballo.

El profesor de la Escuela de Ingeniería en Electrónica del TEC y encargado del mantenimiento del sistema, Aníbal Ruiz Barquero, detalló el funcionamiento del almacenamiento:

El sistema es híbrido, se complementa con la cosecha pluvial. Recolecta el agua llovida de toda una parte del techo y se deposita en cuatro tanques interconectados, con una capacidad de almacenamiento de 20 mil litros”.

La directora Yenory Obando describe algo simple pero que es fácil dar por sentado en cualquier otra escuela del país: que los estudiantes lleguen y lo primero que encuentren sea agua. En Playa Torres, llegar a clases ya implica un esfuerzo; muchos niños viajan en bote o caminan tramos largos hasta la institución y antes del proyecto, ni siquiera ese primer vaso de agua estaba garantizado. La directora Yenoris Obando describe algo simple pero que es fácil dar por sentado en cualquier otra escuela del país: que los estudiantes lleguen y lo primero que encuentren sea agua. En Playa Torres, llegar a clases ya implica un esfuerzo; muchos niños viajan en bote o caminan tramos largos hasta la institución y antes del proyecto, ni siquiera ese primer vaso de agua estaba garantizado.

Impacto educativo

Las directoras de los centros educativos resaltaron cómo el acceso a un servicio básico transforma la dinámica escolar. La directora de la Escuela de Playa Torres, Yenoris Obando Sequeira, señaló:

No sé qué sería esta escuela sin el Tecnológico y la Universidad Nacional. Nunca nos han dejado solos, y hoy nuestros niños tienen la oportunidad de tomar a diario un vasito de agua potable, de agüita fría”.

Por su parte, la directora de la Unidad Pedagógica Rural, Isabel Lezcano Monge, destacó que estas condiciones habilitan nuevos logros, como la reciente participación de estudiantes del colegio en los exámenes de admisión de la Universidad de Costa Rica (UCR):

Por tanta dificultad que tenemos, en accesos, en electricidad, en agua y en muchas cosas, les digo a ellos que deben sentirse afortunados, porque han sobresalido y han participado”.

Alianzas para la sostenibilidad

El desarrollo técnico liderado por el TEC, bajo la coordinación del profesor Renato Rimolo Donadío, forma parte de un esfuerzo sostenido desde 2015 por el Programa Interdisciplinario Costero del Instituto de Estudios Sociales en Población (IDESPO) de la UNA.

La coordinadora del programa, Grethel Ulate, explicó que la meta final de este trabajo interinstitucional es más amplia:

Apoyamos la gestión para que la comunidad logre tener agua potable de manera definitiva”.

La implementación de estos sistemas intermedios contó con el financiamiento inicial del Ministerio de Ciencia, Innovación, Tecnología y Telecomunicaciones (MICITT), una donación de aproximadamente $65.000 de la Embajada de Japón en Costa Rica para varios sistemas de la isla, y el apoyo posterior de la Fundación CRUSA.

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