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La salud mental debe ser una prioridad, no una respuesta tardía

Hablar de salud mental es hablar de la vida de las personas, de sus familias y de la forma en que convivimos como sociedad. A menudo solo nos ocupamos de él cuando aparece una crisis. Esa visión debe cambiar. La salud mental merece prevención, atención oportuna, recursos y compromiso institucional.

Como diputado de la República, considero que tenemos la responsabilidad de escuchar y traducir esas realidades en decisiones públicas. Legislar también implica conocer lo que viven las personas y escuchar a quienes trabajan en la prevención y la atención.

Con esa convicción, el 7 de octubre realizamos en la Asamblea Legislativa el foro “La salud mental nos une”, en el marco del Día Mundial de la Salud Mental. Abordamos la situación de la salud mental desde la perspectiva del Ministerio de Salud; la prevención y el abordaje de las adicciones; la prevención y atención del bullying; la prevención del suicidio; y la educación emocional como herramienta necesaria desde las primeras etapas de la vida.

Agradezco especialmente a la doctora Virginia Rosabal Camarillo por su aporte y disposición para hacer posible este encuentro, así como por compartir sus conocimientos sobre la prevención y atención del bullying. Reconozco a todas las personas expositoras que compartieron su experiencia.

Cada tema nos recuerda que detrás de una adicción puede existir una historia que requiere acompañamiento; que el acoso escolar puede dejar consecuencias profundas; que prevenir el suicidio exige reconocer señales de alerta y contar con respuestas oportunas; y que la educación emocional ayuda a identificar lo que sentimos, gestionar conflictos y pedir ayuda. No podemos esperar a que el sufrimiento llegue a un punto crítico para actuar.

Esta reflexión tuvo continuidad el 26 de octubre, con mi participación en el foro “Hablemos a Tiempo”, coordinado con el despacho del diputado Víctor Hidalgo Solís. Allí profundizamos en desafíos que requieren atención especial: la ideación suicida en la población colegial, la promoción de la salud mental en el ámbito universitario, los primeros auxilios psicológicos y las herramientas digitales dirigidas a las personas jóvenes. La participación de representantes de la Universidad Nacional, SIPROCIMECA y TeenSmart International permitió sumar perspectivas desde distintos espacios de trabajo.

Ambos encuentros dejan una enseñanza: escuchar es indispensable, pero no es suficiente si esa escucha no se convierte en acciones. Necesitamos fortalecer las redes de apoyo, mejorar la coordinación institucional, acompañar a las familias, dotar de herramientas a los centros educativos y facilitar que las personas sepan dónde acudir cuando necesitan ayuda. Pedir apoyo no debe ser motivo de vergüenza ni una señal de debilidad.

También debemos comprender que la salud mental forma parte de la seguridad humana. La seguridad no se limita a la respuesta policial frente al delito. Implica que niñas, niños, adolescentes y personas adultas puedan crecer, estudiar, trabajar y vivir en entornos donde existan protección, convivencia y oportunidades. Prevenir las adicciones, enfrentar el acoso, atender una crisis y proteger la vida son también formas de construir comunidades más seguras. No se trata de reducir la salud mental a un asunto de seguridad, sino de reconocer que las políticas públicas deben mirar a la persona de manera integral.

Desde mi responsabilidad legislativa, estos espacios son una oportunidad para escuchar antes de proponer, identificar necesidades y promover respuestas que pongan a las personas en el centro. La salud mental no puede depender de una actividad conmemorativa ni de la voluntad aislada de quienes se preocupan por ella. Debe ocupar un lugar permanente en las prioridades del Estado.

Quiero que lo conversado en estos foros trascienda las salas donde se realizaron y se transforme en prevención, acompañamiento, mejores servicios y decisiones responsables. Porque hablar a tiempo puede marcar una diferencia, y porque una sociedad que escucha, atiende y protege la salud mental también está protegiendo la vida.

Desde mi despacho haremos nuestro aporte próximamente con proyectos de ley consistentes con el tema.

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